Crêpes
Los crêpes son finos panqueques franceses originarios de la región de Bretaña, en el noroeste de Francia. La palabra “crêpe” proviene del latín “crispa”, que significa rizado o arrugado, y describe los bordes ondulados que se forman cuando la masa se cocina en una sartén caliente ligeramente engrasada. Tradicionalmente, se elaboran con una masa sencilla de harina, huevos, leche y una pizca de sal. Los crêpes pueden ser dulces o salados. Las versiones saladas suelen estar rellenas de jamón, queso, huevos o verduras, mientras que los crêpes dulces se rellenan típicamente con azúcar, frutas, mermelada o chocolate.

Aunque pueden parecerse a los blini rusos, existen diferencias clave. Los blini suelen ser más gruesos, se elaboran con levadura o bicarbonato, y a veces incluyen productos lácteos fermentados como kéfir o crema agria en la masa, lo que les da un sabor más ácido. Los blini están asociados con festividades religiosas o estacionales, especialmente Maslenitsa, mientras que los crêpes tienen un papel culinario secular y se destacan en celebraciones como la Candelaria (La Chandeleur), donde es tradición dar la vuelta a un crêpe mientras se sostiene una moneda para atraer la buena suerte.

Los crêpes suelen comerse enrollados o doblados en forma de triángulo, y se sirven con distintos rellenos o coberturas. En Francia, las creperías están especializadas en estas delicias y suelen ofrecer un amplio menú de variedades dulces y saladas. Uno de los crêpes más famosos es el Crêpe Suzette, flameado con licor de naranja y mantequilla.
